Tuesday, October 16, 2007
005.- El cartel Pinochet y nuestra moral.
Pues bien, llegó la hora de la verdad y a los Pinochet y sus amigos les llovió sobre mojado. Mucho ha hablado Don Pablo Rodríguez acerca de la ilegalidad de los procesamientos; no es extraño que diga eso y de modo tan seguro y enfático (sería raro que él asumiera la corrección del procedimiento ya que no tiene como atacar el fondo del asunto, sólo la forma). Sabido es que el caso ha estado paralizado por mas de año y medio y ello por culpa de los propio Pinochet y Rodríguez dada una serie de cuestionamientos procedimentales interpuestos en el proceso, dentro del marco de cambio de juez instructor (cabe recordar que el proceso lo empezó a instruir el ministro Muñoz quien hoy es Ministro de la Corte Suprema). Bueno, pues ahora que el ministro Cerda, quien siempre ha tenido una reputación de Juez honesto y trabajador inusitadamente se transformó en un sujeto demoníaco y parcial, incapaz de establecer justicia sino venganza política dirigida y orquestada por el gobierno y los marxistas derrotados el ’73. ¿No les suena raro? ¿No es acaso sospechosa esta línea de raciocinio? Vamos viendo.
Jamás dentro del proceso, con el ministro Muñoz o el Ministro Cerda ha podido acreditar la familia Pinochet el origen de dichos montos. Siempre han recurrido a los ahorros que tenía el General de su época en Ecuador pero ni en las mejores tasas imaginables dichos ahorros habrían podido llegar a los montos que se están investigando y es debido a ello que ambos ministros han procesado a los afectados. Del mismo modo, pudiendo atacar el fondo de los procesamientos por enriquecimiento ilícito, fraude fiscal, malversación de fondos públicos, etc, se han dedicado a cuestionar los procesamientos no por ser inocentes sino porque existía prescripción, no era posible el delito imputado, problemas de salud pero nunca, y repito nunca, ha sido por un escrito donde se alegue inocencia.
Sigamos.
La verdad es que da lo mismo, difícilmente se podrán recuperar dineros, propiedades o valores. El acusado principal pasó a mejor vida sin recibir castigo por sus delitos, si es que los hubo (yo creo que sí), gracias a todas las mariguanzas legales de don Pablo y su staff. Pero ¿qué nos quedó?. Nos hemos dado cuenta de que nos transformamos en una sociedad que, en su generalidad, no fuimos capaces, como si lo fueron en España, de condenar delitos contra la vida, de reconocer los excesos cometidos al amparo del Estado, no protegemos la vida ni nos escandalizamos de su eliminación pero si saltamos como conejos cuando se trata de robo, de dineros. ¿qué escala de valores estamos poniendo en tabla?; me parece que es una escala de la que nadie dice ser partidario pero que a fin de cuentas es la que todo el mundo sigue.
Hace muchos años un juez encausó a otro integrante de la junta que dio el golpe de estado el año ’73, el General Gustavo Leigh Guzmán, y en ese proceso el juez instructor cesó su procesamiento por aplicación del decreto ley de amnistía 2.191-78; frente a esa actuación el General Leigh reclamó que él quería que se diera curso al juicio ya que él era inocente y la única manera de probarlo era precisamente el juicio, y que el hecho de que le aplicaran la amnistía daba señales de una culpabilidad perdonada. No se Uds, pero mas allá de que fuera una actitud verdadera o cínica, es una actitud bastante mas honesta y transparente que alegar la no procesabilidad por estar viejito o por no acordarse de nada o simplemente porque no quiere.
Hoy ya Chile tiene medio asumido que, a lo menos, hubo cosas muy raras en el gobierno de Pinochet, en materia de dineros y en materia de violaciones a los derechos humanos. Hoy desgraciadamente se tiende a equiparar dichas rarezas con los enredos y malversaciones de fondos ocurridas en el gobierno de Lagos. Vemos nuevamente esa tendencia al doble discurso y doble moral.
Solo hay una manera de proceder en estos casos, y el que sea cristiano va a entender mejor, y es la frase mas sabia de muchos siglos “A DIOS LO QUE ES DE DIOS Y AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR”.

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