Wednesday, March 19, 2008
015.- ACUSACION CONSTITUCIONAL
En la vida hay personas o grupos de personas que no tienen clara la diferencia entre el ser y el deber ser, entre lo que es y lo que debería ser, no están –o no quieren estar- contestes con que hay cosas pueden ser legales pero que no necesariamente son correctas o están bien.
Todos los hombres, por definición, somos imperfectos y por tanto cometemos errores, lo que no es tan grave como el no intentar evitarlos o corregirlos. Pero de ese bastón se apoyan muchos en el afán de justificar omisiones, equivocaciones; lo que no hace mas que agrandar la falta, profundizar el problema y demostrar una falta de honestidad y capacidad que sólo aumenta la evidencia de su falta de aptitud para el cargo que ostentan, y que tratan tan desesperadamente de conservar.
Doña Yasna Provoste dudo mucho que haya cometido algún ilícito, así como el propio señor Alejandro Traverso; ello no obsta a que tanto ellos como sus subordinados (responsabilidad como jefes) si hayan cometido errores los que derivaren en ilícitos cometidos por terceros. Algo así como “pecados de omisión”. Hoy la Contraloría General de la República avisa de desordenes administrativos, graves, y la única respuesta del Gobierno es, primero, que está todo claro y que se están sumando “peras con manzanas”… al parecer no es tan así.
Qué distinta la tranquilidad del acusado cuando se sabe que será absuelto por que es inocente a aquella “curiosa” tranquilidad que se tiene no por ser inocente sino porque el jurado es amigo de uno. Ya es de pésimo gusto que quien va a ejercer de Presidente de la Comisión de Informe de la Acusación constitucional, en vez de ser imparcial lo primero que se le ocurra decir es que a la “Ministra la protege la Divina Providencia”, por lo que ya sabemos el resultado de su informe… absuelta. Lo mínimo es que ese señor renuncie a la famosa comisión.
Si una actitud debió tener el Gobierno es, en primer lugar hacer lo que están haciendo recién ahora, denunciar las fallas del mecanismo legal de asignaciones, acusar las falencias de éste que permitieron los problemas que ya existen. No esperar a última hora. Se debió partir por no ocultar ni dejar en segundo plano una situación que podía, y de hecho llegó, a ser grave… no después del Transantiago que algo debió de enseñar. Se debió ser denunciante y no denunciado. Abrir las ventanas es siempre una mejor alternativa que cerrarlas. Hoy se acusa al gobierno cuando se debiera acusar a los que se beneficiaron.
Pues bien, tenemos una acusación constitucional de por medio y una ministra en entredicho; cuando la situación es de extrema gravedad para la probidad pública, cuando la ministra está en entredicho por contradicciones en SUS DICHOS, no por dichos de terceros, cuando es ella misma la que se desdice, lo mínimo es no seguir y liberar al gobierno de la responsabilidad de sustentar a quien en definitiva va a caer. Simple Responsabilidad en el actuar político. Pero eso es mucho pedir para un gobierno que no se ha caracterizado por tener muy clara la película. Ahora simplemente le han dado un energizante a la derecha y la van a aprovechar al máximo, mal que mal es año de elecciones y ellos tienen todo por ganar y nada que perder.
Nuevamente mal ojo en La Moneda.

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